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El gobernador de la provincia de La Pampa ha puesto otra vez en vilo a las poblaciones ribereñas del río Colorado situadas aguas abajo de la desembocadura del río Curacó.

El gobernador de la provincia de La Pampa ha puesto otra vez en vilo a las poblaciones ribereñas del río Colorado situadas aguas abajo de la desembocadura del río Curacó.

Es que en las últimas horas, al responder a la intimación hecha por la Suprema Corte de Justicia a la provincia de La Pampa frente a los riesgos que supondría la salinización de las aguas del Colorado, ratificó que el Tapón de Alonso ya no existe.

Y aseguró además que ya no existe impedimento en territorio pampeano para que las aguas que mandan las provincias aguas arriba “cuando quieren y cuánto quieren” sigan su curso natural hasta desembocar en el Colorado.

“La probabilidad de activación o no del sistema Curacó y su ingreso al río Colorado depende, exclusivamente, de los escurrimientos o cortes de agua generados por las provincias arribeñas -es decir, Mendoza y San Juan-, que manejan y regulan a discreción el recurso hídrico”, expresó el ingeniero Carlos Verna.

Acotó que en la actualidad La Pampa se maneja “en un marco de imprevisibilidad”, culpa del uso unilateral y abusivo de esas provincias.El 1 de diciembre pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación había pedido a La Pampa, Buenos Aires y Río Negro, a la subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación y al Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) un informe sobre los registros de altura, caudal y conductividad “en lo que respecta a la probabilidad de activación del río Curacó, según los afluentes que lo alimentan, y a la posibilidad de ingreso de agua del sistema Desaguadero – Salado – Chadileuvú – Curacó al río Colorado”.

 

Lo hizo frente a un amparo presentado por Buenos Aires (apoyada por Río Negro) para evitar que se pudiera salinizar el Colorado y afectar el consumo humano y la producción de los valles.

Verna eludió esa responsabilidad, en virtud de que, a su entender, varios ríos cordilleranos aportan al Desaguadero y aprovechó para reclamar la creación de un comité de cuenca que posibilite un adecuado manejo de las aguas.

Remarcó que La Pampa se encuentra frente a una gran incertidumbre respecto a los caudales de agua que puedan escurrir en territorio provincial, tanto en volumen como en los lapsos de tiempo en los que se puede disponer del agua, en virtud de que, aseguró, todo depende de los usos que se producen en provincias como Mendoza y San Juan.

El conflicto por el Tapón de Alonso se desató tiempo atrás, cuando La Pampa, unilateralmente rompió ese frente a un eventual escurrimiento de las aguas del río Curacó.

Pese a los reiterados esfuerzos en el seno del Coirco y de otros ámbitos, el mandatario pampeano se mantuvo en su decisión, aprovechando para reclamar la creación de un comité de cuenca sobre el Desaguadero que permita, también, manejar las aguas que por el Atuel llegan desde Mendoza a La Pampa.

Su inflexibilidad llevó a Buenos Aires y Río Negro a reclamar ante la Suprema Corte de Justicia frente a los riesgos de salinización del río Colorado.

No hubo, tampoco, una salida en la frustrada reunión de gobernadores en Buenos Aires, cuando Carlos Verna pegó un portazo y se marchó, molesto con algunas decisiones que, a su entender, podrían afectar los intereses pampeanos.

En ese encuentro se decidió apoyar la construcción de Portezuelo del Viento sobre el río Grande, principal afluente del Colorado, aunque con algunas condiciones previas, como la realización de estudios de impacto ambiental y la organización del manejo de las aguas una vez construido el dique.

Hoy La Pampa se opone terminantemente a la realización de este megaproyecto, reclamando que no se concrete hasta que se haga el trasvase de aguas desde el río Negro al Colorado.

Otra cuestión pendiente que no han podido definir los actores involucrados en la hoy complicada cuenca del río Colorado…

Fuente: DAVID ROLDAN/La Nueva.